Día de pesca

 

Alguien me dicta este golpeteo de la infancia.


Alguien hace estallar la memoria en las líneas de los mapas.


Alguien pone a temblar el cardumen de los años.


Alguien viene a mí, deja en mis manos 

este anzuelo y esta lámpara de carburo.

Ah, ya recuerdo.

Aquél día un espejo había en la tarde 

y en la vida un corazón de agua.

Coloqué la carnada en una cuerda y la tiré 

como quien tira a la laguna del hambre 

la mejor de las manzanas.


Esa vez, un pez hubo sobre la estufa de mi madre 

y esta canción 

que se quedó entre las ramas del mangle.

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