Nosotros no compartimos hogueras.
No somos la misma ceniza.
No tenemos dentro los mismos paisajes.
Por eso es que al sentarnos a la mesa,
todo entre nosotros agoniza.
¿Cuántas veces descendiste a mí
con esa crueldad que tanto amo?
¿Cuánto tiempo tu relámpago
hizo un altar de mis párpados?
Pero también puedo vivir sin esta imagen,
así como tú vives sin mí.
Y puedo ir entre el reflejo de las cosas ajenas.
Y puedes ir hacia el lado contrario de quien te cela.
Venga la nostalgia aprender alfileres
en el envés de mi frente.
Porque la imagen de tu amor
no hace feliz a nadie.
Porque la imagen de mi amor
no hace feliz a nadie.
Porque somos tan crueles
que no nos hacemos falta.
Así de hiriente eres, y así de hiriente soy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario